sábado, 25 de agosto de 2007

Un caballero

Que no tengo memoria,
y eso me da toda la libertad
de venir y jugar aquí,
aburrirme y jugar allá;
cuando me pregunten
que quién fue ella,
ni en sueños te ví.
Que mis pasos nunca dejan huellas,
y si el marido, que es mi amigo,
llega más temprano,
yo le diré, ya vestido,
que su mujer está en llantos,
y que vaya a consolarla.
Y cuando esté en las típicas fiestas,
con mi copa de whisky en la mano,
mirando de reojos otras faldas,
como tú lo haz bautizado,
te vendaré los ojos,
no te preocupes por mirar,
volteate mejor,
recuerda que soy un macho
y debo a todas hacer felices
porque esas son las labores,
como siempre nos inculcan,
de un caballero
¿O no?.

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